martes, 1 de noviembre de 2022

Lo nuestro sí era farsa

No sé si fue una farsa planificada,

con un guión invisible... mente cruel,

donde el protagonista debía alimentar un corazón con cuidado

para servirlo dulcemente a la mesa en mi propia cocina,

acompañado de queso, pues los plátanos estaban reservados

para los que no consumirían veneno.


No quiero escribir bonito, no quiero fans, ya no puedo escribir igual.

Quisiera desandar el camino de tu verdad, de tu escasa sinceridad,

no puedo ni escribir ni pensar, qué carajos me hiciste tomar?!!! 


Escribo sólo para no desbloquear las posibilidades,

y al recordar tus escasas intenciones, volver a bloquear cualquier encuentro,

que en el fondo ya no lo será, sólo están los recuerdos.


Cómo mantener un recuerdo intacto sobre algo hermoso,

si se vio manchado de algo tan asqueroso?

Silencio asqueroso, amor indecoroso, apego adolescente,

algo que jamás pasó por mi mente.


Fui un desliz entre tus planes,

siento que tú sí estabas en los míos,

pero yo en los tuyos fui, sí, el capricho.


Capricho lastimero que permití primero

al dejarte entrar dentro

de mi privado encierro

de ilusiones, diseños, comida y canciones

de metal sin oscuridad,

hasta que encontré la tuya, fatal.


No me digas que ya no alcanzas,

a revelarme tus verdades,

sé que no escribo yo estas letras,

sé que mi consciencia entra

y destruye todo papel que nunca escribimos,

de las noches que no vivimos,

para estallar, con ríos de sangre

sacados por tus uñas, que venían de tus brazos,

llenas de tatuajes inconclusos,

no te gusta terminar lo que inicias,

tienes miedo de mi sonrisa,

te aterra mostrar la tuya,

no quieres el bien, porque le temes,

temes darte cuenta de tu alma,

que está encerrada, atrapada,

pues es clara,

y la quieres manchada,

sólo por que sí, por capricho,

sufrir quieres, eso te alimenta,

pero lo más ridículo

es que todo eso es una farsa,

en el fondo sabes que no hay nada tan malo,

como tu adicción al desengaño,

al dolor, al desamor, al desarraigo.


Yo no sé qué oscura pócima mezclaste,

en tu clase de cocteles, me encerraste,

con cadenas tiernas me ataste,

para del calabozo jamás poder escaparme.


Hoy te grito y no me oyes,

mi murmullo es ridículo,

mi dolor es espantoso,

no comprendo nada,

y tu impavidez lo puede todo,

acaso te vengabas,

por dejarte ver mi rostro?


Publicas un poema, que no es tuyo, pero es como si lo fuera,

usas frases de otro tipo, para sanar tu soledad rastrera,

me das todo y me lo quitas, eso me dijiste esa noche,

pues oh, sorpresa! descubriste que tu dolor disminuye en dolor cuando acrecienta.

Tú me diste todo, cual vil plan acartonado, en una botella marina,

por décadas planeado, hasta que me lo trajiste entre tu brisa. 


Que no sirvan mis palabras, que no sirvan estos versos,

que destruyan el recuerdo,

de tus besos y mis rezos.

Que encierren tu deseo,

que maldigan tu belleza,

que incendien tus palabras,

que me maten con sus ganas.


Este amor psociópata

planificado desde el inicio

de la creación 

de tu perfil

de la foto de tu gato

de los plátanos bajo el brazo.


Y qué hago, nauseabunda,

con dolor de quinceañera,

con una estúpida pena profunda,

de mierda y traicionera. 


Qué bueno que no probé,

todo el dolor contigo,

el dolor que te pedía,

en tus manos no existía.


Sólo tu mano en mi cuello,

ahogando mi absurdo sueño,

de quererte creer la letanía

del imperio de tus mentiras.


Qué haces ahora, pirata perdido,

a quién engatusas con tus desvíos?

A quién enamoras con tus letras,

por qué mientes para alzar maletas?


Juego a escribirte como si me leyeras,

pruebo a insultarte, como novia vieja,

yo no uso tiktok, no soy tan de a décima.


Sólo te estrangulo en las letras,

letras insípidas sin forma, sin escrúpulos, sin marea. 

Sin barco, sin vela, sin ancla, 

sin cofre sagrado por el que se pelea.


Cuánto más he de escribir hasta parar,

las absurdas incongruencias de tus pasos?


Por qué te costaba tanto tener claridad,

y hablar como son las cosas en verdad,

desgranando cada mentira en mi regazo,

mientras tus penas me cuentas y te abrazo,

el amor hecho es contarse las desdichas, dijiste

mientras tu alma decías develar, y me mentiste.


Decías que jugaba contigo,

pero era yo la pieza del rompecabezas...

Enmarcada en tu pared, entre certificados de proezas,

por engatusar niñas rubias, pequeñas, y además, ingenuas. 




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