jueves, 27 de octubre de 2022

Inexplicable eslabón perdido

 En pocos días

Amé tu alma,

Desesperada.


Hombre de los pecados, que no lo eran!

Mujer de las advertencias, que nunca lo fueron!

Nada fue tan fuerte,

Para sobrepasar

nuestras llamas irreverentes.


Y me quedo entre las cenizas,

De tus dulces fotos

Y tu sonrisa,

Mirándome eterno

Con tus ojos profundos,

Que aunque no lo aceptes,

Revelan lo más puro.


Cómo desgarrar el dolor que,

Aferrado con sus dientes

Gruñe y me desangra?


Cómo quito este dolor tan mío que es tuyo,

Tan nuestro y tan de nadie,

Pues parece no haber existido,

Entre las nubes,

Un instante!


No soy un ángel,

No eres el diablo,

Éramos Uno,

Siendo luz y sombra en un segundo.


Tu arma me hería,

Y el dolor mordaz

Acariciaba insistente

La ávida jaulilla

Donde mis ansias se escondían.


Así, sobrepasabas mis expectativas,

Satisfacías vacíos eternos,

De todas las parejas,

De todas las vidas,

Me ahogábas en tu fuerza,

Pidiéndote que te detengas,

Mientras decías

Que el barco ni salía.


Pero no te amé por tu carne,

Por tu fuerza, por tu anarquía,

Me enamoré,

Sí,

Palabra prohibida,

Por tu noble esencia,

Por tu serena compañía.


Recordar tu amor exuberante,

Se vuelve lastimero,

¿Cómo puede un cariño gigante,

Romperme el corazón y el cuerpo,

Enteros?

Con tan sólo un maldito, 

Infame recuerdo.


Eres lo que pedía a gritos

arrodillada sobre los charcos

De mis nausabundos vacíos,

Eras lo que añoré, eternamente;

No entiendo cómo dejé

Que te diluyas tan fácilmente.


Entre tu miedo a la soledad,

Y mi miedo a disfrutarte y amar,

Perdimos la única y maldita oportunidad.

Un segundo de confusión bastó,

Y todo este universo de perfección

Como castillo de naipes se derrumbó.


Yo te amé sin pecados, de ellos me reí,

Pues el real pecado eran tus esposas,

Gélidos grilletes, inmovilizando

tu cordura salvadora.


Tu miedo fue que tu sórdido discurso,

Caía sin más a mi lado,

La compañía era ya una posibilidad,

Y el empezar a ser real

Era tu realidad.


Pero tuviste, en esta matrix, 

La peor disonancia cognitiva,

No creíste posible acabar de amarme,

No te atreviste a terminar de enamorarme.


Faltaron uno o dos días,

Y nos largábamos de las sombrías

Vidas que llevábamos cargando,

Sin sabernos, ahogándonos.

Para llegar a una, donde sería tu sumisa,

Y tu reina, palabras citadas de tu boca,

Que sin saberlo, al besarme, explotó las montañas de roca!


Me has convertido en esclava

De las letras, tus letras.

Extraño leer tus poemas,

Me faltaron todos,

Mi pena es realmente eterna.


Maldito marinero,

Venías sólo a robarme el oro,

Siento que lo conseguiste y huiste,

O quizás ciego te dejó

Su explosivo destello,

Que en un segundo te arrepentiste,

Y decidiste volver sin explicarme,

A ese mar de enredos y oscuridades,

En el cual viviste todas tus edades.


Qué asunto tenías pendiente,

Que desandaste el camino,

Que te aterraste y escapaste,

Antes siquiera de que te dijera,

Que me llevases?


O fue un mal mareo mío,

Y nunca hubo encuentro,

Sólo secuestro,

Para que pases el momento?


Hay un eslabón perdido,

Extraviado,

En tu corazón,

Que ha dejado fracturado el mío.

Es un eslabón cuchillo,

Que hasta ahora no he comprendido.

Capitán extraviado, vas a volver?

 No pensaba cuando te encontraba

que este dolor penetrara el alma

ay, dolor incoherente, 

que en una semana cambiaste mi vida aparente


y sé que no puedo ya escribirte,

sé que mis letras no van siquiera a tocarte,

pero no entiendo por qué 

me rasgas el corazón ahogado,

yo que pensaba que era un encuentro afortunado


quisiera vivir todo el dolor que pueda

con tal de no haber fallado

en algo que no comprendo

con tal de seguirte viendo

en las madrugadas frías

con tu camisa blanca


qué frío, sucio, inhóspito se volvió todo

en un maldito segundo

de repente, de la nada,

llegaron tus olas heladas


y me encontré sola, botada...

en el mar, ahogada...

pero un mar solitario,

donde ya ni mis huellas te alcanzan,

donde ya tus huellas,

desaparecen en la arena seca,

que huyó de mí como si de bruja se tratara


el dolor de tu alma me traspasa,

y aunque, no se equipara,

a lo que ella sufre,

el dolor de que te alejes,

me sobrepasa


me pregunto muchas cosas,

qué asunto tienes que resolver?

qué pasaba si no existían las advertencias?

hubieras querido continuar conociéndonos?

si no te decía lo que sentía,

que se dió porque empecé a ilusionarme,

maravillarme... 

hubieras igual huido?


conocernos en otras circunstancias...

también lo pensé,

incluso antes,

que tú lo nombraras.... 


también pensé en contigo quedarme,

pero no te lo podía decir...

igual no sé si lo querías... 


pero esas llamas

sólo ardían

hasta ahogar mis gritos saliendo del edificio

y ahora no soy nada... ni cenizas...

ni mirada que pueda alzar

para ver volar al fénix

que sé que teconvertirás


lo que empezó con la ropa mojada,

terminó con una estúpida pastilla,

qué ilógica que es la vida


creo que podría escribirte mil horas

y no me cansaría,

no sé qué carajos hiciste,

que de un solo gruñido

destapaste mi esencia dormida

y puedo escribir sin miedo ni apuro

inspirada por nuestro dolor y por tu voz



miércoles, 26 de octubre de 2022

Cero expectativas

Cero expectativas

a tu luz,

cero expectativas a tu sombra. 


Cero expectativas a encontrarnos,

o en el encuentro, desencontrarnos. 


Cero expectativas de esperarte,

nada de ganas de motivarnos,

sólo realidad y crudeza,

debería ser nuestra naturaleza,

si no somos jueces,

amos,

ni verdugos, 

si sólo queremos vernos,

tocarnos, encontrarnos,

jugar a ser felices,

por instantes rotundos. 


Eso sí es real,

las llamas son reales,

la soledad es real,

los encuentros son reales,

que sean ardientes,

que haya llamas,

que todo explote,

que nuestras mentes estallen,

mientras los cuerpos se ahogan,

con tu mano en mi cuello,

y mi piel en tu pecho.


Quien nada espera, nada teme,

debería decir el dicho. 

Pero quiero esperar tenerte,

que me tengas,

y que nos tengamos,

en las palabras,

en el café,

en los patacones,

en las madrugadas,

en las corridas a la lavandería,

en el conocer las almas,

y tratar de parcharlas,

al menos por instantes,

¡qué mas da! 

si así somos felices.


La ropa mojada

La ropa mojada

no es sólo un encuentro

era una posibilidad de refresco


Dejarme empapar por la intensidad de tu sonrisa,

la fuerza de tu mirada,

las ganas olvidadas,

la pasión exagerada


Y no sé si te alcancé,

si te alcazo,

si te ayudé,

si me ayudas...


Y entre los rizos negros de tus mares

me perdí en la ilusión

de quererte querer y no poder,

de quererte creer y no creer

de quererte ayudar y no saber.


En los tejados por las noches,

sale tu gato a pelear,

quizás lo hace por tí, 

porque sabe luchar,

esta guerra gracias a tí.


Las noches desaparecen, efímeras, como historias imaginadas,

entre tu piel y la mía,

despegándose de miedos y complejos,

afinando patrones y creencias,

deshilachando los minutos presentes,

instantes de lujuria que no bastan

para conocerte,

ni conocerme,

ni que me conozcas,

ni que te encuentre. 


Qué es la vida sino las máscaras,

que es la existencia sino el baile,

donde usamos el mejor atuendo,

para vestir nuestra soledad atolondrada. 


Tu piel habla de dolor,

tus manos de ternura,

jugamos a desembarcar y nadar,

en el océano irreal

de la realidad que queremos crear.


Y no sé si podemos,

pero la quiero disfrutar,

como a los quince años,

necesito imaginar,

los olores nuevos,

las sensaciones palpitantes,

de encontrar alivio y locura

en un alma desconocida. 


Hombre de los pecados mortales,

que creía mortales pero eran sueños,

sueños olvidados que ya no te perseguirán,

porque nuestras llamas arderán

para intentar molestarte y ganarlos, sin más. 


Sueño que nos encontramos,

y me encanta el encuentro

sin sentido,

donde siento todo lo que hay

en esta soledad sinsentido.


Gracias por hacerme recordar,

el valor de las letras,

el valor de sentir,

el valor de probar. 


Que una almendra ahumada,

esté siempre en tu almohada,

para que puedas conciliar el sueño,

y tu alma dormir la noche en paz. 


Espero que la historia no acabe,

espero que sanes,

espero que tu sonrisa se haga aún más grande,

y que nuestras palabras,

crucen los cables. 

Reabrir con dolor

han pasado once años

sin pisar mis lágrimas

sin querer ver mis vacíos

hasta que hoy

encontré de dónde nacen


qué es amar? no es nada

si no sabemos que viene de la necesidad

necesidad enferma de sentirnos importantes

admirados, apreciados, queridos, idolatrados, necesitados


todo nace del dolor

de sentirnos vacíos

de no querer mirarnos al espejo

de nuestros miedos más fríos


dónde está entonces el secreto

de las almas fundidas?

es acaso el reflejo solitario

de dos niños temerosos

jugando a quererse?


gente va, gente viene,

pero su vacío,

y el mío,

siguen...

unos parchan más,

otros parchan menos,

yo parcho más, 

o menos?


agradece el parche, 

diría mi cabeza contenta,

a la mierda los parches

diría mi sincera naturaleza.


quiero parcharme y parcharte

sin heridas,

pero no se puede.

sin vacíos,

pero no se alcanza.


quiero amarte,

pero espero a cambio,

y en ese intercambio,

me decepciono,

te decepcionas,

y se acaba,

o se profundiza...

mientras se acaba

nuestra alegría concreta,

momentánea,

espaciada,

pintada de colores,

cuando sólo hay lo transparente.


el vacío inútil

de querernos querer

y no podemos.


el vacío helado,

de saborear la realidad,

del otro lado,

ignorada,

incómoda,

sucia,

olvidada.


estos años he querido,

creer que yo la creo,

pero no sé si ella me hace creer

que yo la creo

o yo la creo para creer que no me la creo,

o la creamos y nos encontramos,

la destruimos al desencontrarnos

y encontrarnos.