han pasado once años
sin pisar mis lágrimas
sin querer ver mis vacíos
hasta que hoy
encontré de dónde nacen
qué es amar? no es nada
si no sabemos que viene de la necesidad
necesidad enferma de sentirnos importantes
admirados, apreciados, queridos, idolatrados, necesitados
todo nace del dolor
de sentirnos vacíos
de no querer mirarnos al espejo
de nuestros miedos más fríos
dónde está entonces el secreto
de las almas fundidas?
es acaso el reflejo solitario
de dos niños temerosos
jugando a quererse?
gente va, gente viene,
pero su vacío,
y el mío,
siguen...
unos parchan más,
otros parchan menos,
yo parcho más,
o menos?
agradece el parche,
diría mi cabeza contenta,
a la mierda los parches
diría mi sincera naturaleza.
quiero parcharme y parcharte
sin heridas,
pero no se puede.
sin vacíos,
pero no se alcanza.
quiero amarte,
pero espero a cambio,
y en ese intercambio,
me decepciono,
te decepcionas,
y se acaba,
o se profundiza...
mientras se acaba
nuestra alegría concreta,
momentánea,
espaciada,
pintada de colores,
cuando sólo hay lo transparente.
el vacío inútil
de querernos querer
y no podemos.
el vacío helado,
de saborear la realidad,
del otro lado,
ignorada,
incómoda,
sucia,
olvidada.
estos años he querido,
creer que yo la creo,
pero no sé si ella me hace creer
que yo la creo
o yo la creo para creer que no me la creo,
o la creamos y nos encontramos,
la destruimos al desencontrarnos
y encontrarnos.
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